¿Cómo repercute la física cuántica en nuestra visión del mundo y en nuestra idea de conciencia?

La gran incógnita de la conciencia es de dónde procede lo que en nuestro cerebro emerge como conciencia. Sin duda, está relacionado con nuestro cerebro, pero, por ejemplo:

¿Cómo se convierte una rosa roja, el crepúsculo o la música de la discoteca en aquello que reconocemos?
¿Qué cambios o descodificaciones hacen el mundo tal y como nosotros lo percibimos?

El fenómeno cuántico de la no-localidad está fuera del espacio y el tiempo; no obstante, sus resultados se localizan dentro del espacio-tiempo. Así lo explica el físico Henry Stapp en el ejemplo de los fotones que el dispositivo de ensayo envía por separado y son medidos al final en forma de partículas u ondas. El fotón parece estar siempre allí donde se ha medido, ya sea como partícula o como onda.

Pero, ¿cómo puede saber una partícula de fotón lo que se
espera de ella?

El físico John Wheeler explicó este fenómeno asegurando prácticamente, que el ser humano influye en el resultado.

El principio de objetividad del que parte la ciencia clásica no se puede cumplir nunca de forma consecuente, puesto que siempre hay factores influyentes. Por qué esos electrones individuales y, sobre todo, cómo estas partículas permanecen conectadas y se comunican, es una de las mayores incógnitas de la física cuántica. En cualquier caso, con los principios de la física newtoniana estas conexiones no encuentran explicación. La versión oficial afirma que todo está conformado de átomos.

¿Está nuestra consciencia constituida únicamente de átomos?
¿Qué o quién influye el estado de las pequeñas partículas?
¿Es una fuerza inmaterial que gobierna los átomos y los electrones, y conecta y desconecta nuestra conciencia?

 

El gato de Schrödinger

En el año 1935, el físico Erwin Schrödinger demostró las matemáticas de la física cuántica con el ejemplo del llamado “gato de Schrödinger”. El experimento, mundialmente conocido, describe una paradoja que es posible únicamente en la física cuántica.

En una habitación cerrada se encuentra un gato, junto con un átomo radiactivo y un contador de Geiger. Existe una probabilidad del 50% de que el átomo radiactivo se desintegre y active el contador, el cual accionará un martillo que, a su vez, golpeará y romperá una botella de vidrio con veneno en su interior. En el caso de que esto ocurriese, el veneno mataría al gato. La probabilidad de que esto suceda es del 50%; esto es, el gato tiene el 50% de probabilidades de vivir y las mismas probabilidades de morir.

Sin embargo, la física cuántica considera que, transcurrida una hora, el estado del gato será tanto vivo como muerto. Ambos estados pueden darse al mismo tiempo. Hans Peter Dürr, ex director del Instituto Max Planck de física de Múnich y ganador del Premio Nobel Alternativo, denomina este fenómeno “potencialidad”. Es la intervención del observador, nuestra propia intervención, la que determina si el gato está vivo o muerto.

En física moderna, el fotón (en griego φῶς phōs (gen. φωτός) ‘luz’, y -ón) es la partícula elemental responsable de las manifestaciones cuánticas del fenómeno electromagnético. Es la partícula portadora de todas las formas de radiación electromagnética, incluyendo los rayos gamma, los rayos X, la luz ultravioleta, la luz visible (espectro electromagnético), la luz infrarroja, las microondas y las ondas de radio.
Fuente: Wikipedia

ASTROJEM: El fotón fue llamado originalmente por Albert Einstein “cuanto de luz”. El nombre moderno “fotón” proviene de la palabra griega que significa luz.

El nombre de fotón fue acuñado en 1926 por el físicoquímico estadounidense Gilbert Newton Lewis y adoptado enseguida por la mayoría de los científicos.

En el siglo XVII, Isaac Newton se defendió teoría de que la luz son partículas. En esos mismos años, Huygens y Hooke (combativos rivales de Newton) apoyaron la hipótesis de que la luz es una onda. Ambas teorías aportaban experimentos que corroboraban el modelo.

La idea de la luz como partícula retornó con el concepto moderno de fotón, que fue desarrollado gradualmente entre 1905 y 1917 por Albert Einstein apoyándose en trabajos anteriores de Planck quien introdujo el concepto de cuanto.