Definición

“Los Niveles Neurológicos son un modelo organizador de informaciones basadas en los procesos del sistema nervioso del ser humano. Cada nivel funciona integrando el nivel inmediato inferior y operando sobre él. Los grupos de cambio o de actividad en un determinado nivel influirán también sobre el nivel inmediatamente superior.

 Está basado en el modelo de Niveles Lógicos de Gregory Bateson y hace referencia al hecho de que algunos procesos y fenómenos están creados por las relaciones entre otros procesos y fenómenos. Cualquier sistema de actividad es un subsistema que forma parte de otro sistema, que a su vez forma parte de otro sistema, y así sucesivamente. Esta clase de relación entre sistemas produce diferentes niveles de procesos que estarán en función del sistema en que estemos operando. La estructura de nuestro cerebro, el lenguaje y los sistemas sociales constituyen jerarquías naturales o niveles de procesos.” Robert Dilts, Coaching, Herramientas para el cambio. Pág 281- Urano, 2004.

“Bateson argumentaba, por ejemplo, que un tejido compuesto por un grupo de células constituye un tipo lógico diferente de las propias células individuales: Las características del cerebro no son las mismas que las de las células que lo componen, ambos pueden afectarse recíprocamente a través de la realimentación indirecta. Por ejemplo, el funcionamiento y las conexiones del cerebro como un todo pueden influir sobre el comportamiento de una única célula del mismo, pero también la actividad de cada célula del cerebro contribuye a su funcionamiento como un todo. En realidad, podríamos decir que la célula se afecta a si misma a través del resto de la estructura del cerebro.” (Ibíd. pág. 292).

“El concepto de “Niveles Neurológicos” propone que los diferentes “niveles lógicos” son funciones de distintos tipos de organización neurológica que, a su vez, movilizan sucesivamente funciones cada vez más profundas del “circuito” neurológico. El nivel de neurología movilizado cuando el sujeto se enfrenta a un reto relacionado con el nivel de misión o identidad, por ejemplo, es mucho más profundo que el nivel de neurología requerido para mover una mano. Para experimentar el entorno, el sujeto puede ajustar pasivamente sus órganos sensoriales. Para actuar en determinado entorno, la persona tiene que movilizar una parte mucho mayor de su sistema nervioso. Para coordinar acciones que forman parte de una secuencia compleja, como por ejemplo bailar o conducir un automóvil, el sujeto deberá utilizar una parte aún mayor de su sistema nervioso. Construir y manifestar creencias y valores acerca de habilidades, de comportamientos y del entorno, requerirá la puesta en acción de una neurología aún más profunda. El sentido del propio ser emerge de la movilización de la totalidad del sistema nervioso a todos sus niveles. Podemos, pues, decir que, en general, cuando más alto es el nivel de los procesos, más profunda es la movilización del sistema nervioso que requieren.” (Ibíd. pág. 301)

 

Objetivo de la alineación con los niveles neurológicos

Conseguir que los objetivos sean congruentes en cada nivel de la neurología y detectar creencias limitantes que puedan aparecer para tratarlas posteriormente.

Para realizar este trabajo es importante que la persona pueda “sentirse, verse y oírse” en sus ambientes y contextos, cuando la curación “ya” se ha producido, o sea en su estado deseado, experimentando cuáles son sus comportamientos actuales; ha de observar si ha aparecido alguna nueva habilidad o recurso que antes no había desarrollado. También revisará las creencias y los valores que sostienen estos comportamientos y ese nuevo estilo de vida, se verá siendo la persona que quiere ser, y experimentará los efectos de su estado deseado, viendo cómo impacta en el sistema familiar, social, etc., y teniendo en cuenta si como ser espiritual tiene alguna conciencia especial.

 

Aplicación al Bioanálisis e inversión Emocional “BIE”

A través de esta revisión de los Niveles Neurológicos, la persona experimenta una toma de conciencia y asume la responsabilidad de sus propias decisiones, entre las que se halla su salud; es consciente del propósito de su vida. ¿Qué sentido tiene su vida?

Posibilita reenfocar las decisiones, facilitando el cumplimiento eficaz de los objetivos tanto de salud, laborales, personales y relacionales, impactando a los demás con nuevas actitudes. Aprende a vivir en un estado de conciencia  sobre la forma en que se aproxima a sí mismo, a los hijos, a los padres, a la pareja, a los demás;  es toda una lección de vida.

Pone de manifiesto cuáles son sus principales valores y cómo utilizarlos como recursos ante desvalorizaciones del pasado que se manifiestan en enfermedades del presente.

Detecta incongruencias que son la estructura de cualquier síntoma o conflicto, y muestra como estar “alineado” recuperando rápidamente la salud.